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miércoles, 11 de octubre de 2017

Cataluña, la independencia, el Art.155 y el c*oño la Bernarda.



Estos días asistimos al implacable envite de bandos políticos y deformación de la opinión pública. Ante el desafío soberanista catalán , el estado español no ha querido quedarse atrás y ha vestido de responsabilidad constitucional la complicidad mediática.

http://www.europapress.es/sociedad/noticia-gobierno-agradece-medios-comunicacion-apoyo-les-pide-contribuyan-serenidad-20171005214832.html

"El camino hacia la tiranía esta asfaltado por razones de necesidad"

Los loros civiles, repetidores incansables de los mantras televisivos,  repiten una y otra vez que la aplicación del Art.155 es la solución: suspender la autonomía, poner un gobierno de concentración y ya luego, cuando estén "los puentes reparados", convocar elecciones.

¿Y si tales elecciones las vuelve a ganar el independentismo? El terreno de las pasiones sin razones es fanáticamente peligroso.

La Constitución es una convención, ¿qué  sentido tiene poner, aún más, en peligro los afectos territoriales en base a la inmovilidad constitucional?

La Constitución es una convención y en cualquier momento se puede volver a convenir. Siempre dentro de los procedimientos constitucionales pues si no, no sería un cambio, mayor o menor, de la carta Magna sino una violacion de la misma, algo que desde Kelsen, tenemos muy claro.


En relación con su concepción sobre el Poder Constituyente, Kelsen nos dice que “la doctrina del pouvoir constituant no puede tener otro sentido que el de poner dificultades a la modificación de las normas que fundamentan ciertos casos del derecho positivo“(3), no distinguiendo así, entre poder legislativo y poder Constituyente, otorgándole a ambos solo esferas de competencias distintas.

http://debatesconstitucionales.blogspot.com.es/2013/04/hans-kelsen-y-su-concepto-logico.html?m=1

Desde que en 1812 dispusiéramos de la primera de nuestras constituciones, hemos tenido 8 cartas magnas y un buen número de otras disposiciones máximas como el estatuto de Bayona, leyes fundamentales del reino con Franco y otra serie de constituciónes que se llegaron a diseñar y desarrollar pero no a aplicar.

Poner en juego la convivencia Inter-regional en base al inmovilismo Constituciónal  es tan de fanático como de obtuso, ambos tan relacionados.

Y si ninguna de las naciones modernas nace de ninguna suerte de contrato social sino del sometimiento de los gobernados por los gobernantes, dígase y déjense de repetir aburridos mantras jurídicos propios de la más insensata estrechez de miras.

En gran medida, nuestra carta Magna no es más que un corta y pega del constitucionalismo del momento con claras aportaciones del Constituciónalismo Portugués tras la revolución de los claveles y del influjo del constitucionalismo que tras la segunda guerra mundial se dio en los países derrotados por los aliados como Italia y Alemania.

En no pocos casos un mero corta pega de orden cambiado.

Ahora dígame, ¿Cuál es el sentido del fanatismo con el inmovilismo constitucional? ¿Que sentido tiene perder territorios por ésto? ¿Alguien gana algo de ello? Me temo que nos somos los pueblos de España.

Pongamos que aplicamos el 155, ponemos un gobierno de concentración, procuramos reparar puentes, se les convocan elecciones y vuelven a ganar los independentistas, ¿Qué hacemos?.

Un saludo .




miércoles, 4 de octubre de 2017

Brotes verdes para la continuidad de la convivencia democrática.



Me preocupa que, por ambas partes sentirse cargadas de razón, nos empujen a una situación interna de paz precaria, de convivencia hostil, de imposición violenta, más allá del territorio concernido.

Hoy, más que nunca, más que arriesgado es peligroso salirse del "mainstream", de la corriente principal, en medio de la escalada de tensión no cabe la neutralidad.

Lo que en tiempos de normalidad hubiera sido condenado como apología a la violencia se está convirtiendo en cotidianeidad y no nos estamos percatando de ello.

Vaya usted ahora mismo a cualquiera de los principales periódicos y atienda a los comentarios de las principales noticias.

¿Ha visto cuanto odio y cuanta invitación a la violencia? 

En los bares, donde ya se levantaba la voz antes, ahora resuena con tirria, con el odio del ignorante intransigente que es incapaz de aceptar que hay gente que piensa lo contrario a el y, lejos de respetar, requisito indispensable para convivir, se pretende imponer, repitiendo las consignas que su medio de comunicación habitual le proporciona a modo de propaganda, que más que informarte,te posiciona.

Sepa usted que me es completamente indiferente sus preferencias ideológicas, su sentimiento patrio y cualquier otra de las características que puedan asemejarnos o diferenciarnos, pero sepa bien, que ante todo le respeto. 

Me preocupa de sobremanera la evolución que este asunto está teniendo, veo brillos en miradas oscuras que parecen ilusionarse con la violencia.

No es únicamente una cuestión regional, aunque regional sea el origen del problema, no podría estar más distante en diagonal del lugar y, aún así, hay conatos de violencia.

Poca cosa, por ahora, pero absolutamente nada tiende a mostrar que haya visos de mejora.

Hoy, a todos los que nacimos en democracia, ya no nos parecen tan imposibles determinadas situaciones que aún pareciendo sentenciadas al pasado, parecen estar sucediendo.

Cuídense mucho, no discutan absurdamente por ideas, la violencia ideológica es de las más absurdas posibles porque la gente, con el tiempo puede cambiar de ideas y la violencia ideológica solo tiene sentido desde una concepción estática e inmovilista de las ideas en las personas. 

No se puede defender la democracia con argumentos autoritarios propios de tiranías. No podemos imponer nuestro entendimiento de las cosas.

Hagannos el favor, políticos altamente eficientes, de evitar la escalada de violencia, algo que si tuvieran virtud debería ser el objetivo a toda costa.

No deja de irse aquel al que le pegas para que no se vaya, cañonearlos hace 175 años no basto para que hoy quieran seguir aquí y arrasarlos nuevamente tampoco tiene porqué conseguir nada diferente.

No le tengamos miedo a la democracia, que puedan decidir democráticamente y que se respete el resultado.

Sería muy triste que, por actuar aún más tarde y aún peor, un referéndum que pudiera salir negativo ahora, aún, tal y como ha pasado recientemente en Reino Unido, termine resultando afirmativo por la cantidad de violencia empleada entre tanto.

Algo absurdo que en la historia quedaría.

No le tengamos miedo a la democracia, no hagamos el ridículo de querer defender la democracia pegándole a quien la entiende diferente, no llamemos nazi a Gandhy.

El estado tiene el monopolio de la violencia legítima, pongamos todos un poquito de tolerancia de nuestra parte para que así pueda seguir siendo.

Cómo dijo Arthur Schopenhauer: "Todo imbécil execrable, que no tiene en el mundo nada de lo que puede enorgullecerse, tiene como último recurso vanagloriarse de la nación a que pertenece por casualidad"

No seamos hoy esos imbécibles que se matan por lo que piensan, como bien refleja el cuadro del encabezado de Goya: Duelo a garrotazos.

Yo, personalmente, no estoy a favor ni en contra de que Cataluña pueda independizarse, me es completamente indiferente que convivamos en paz en el mismo país o en países diferentes, lo que verdadera y únicamente me importa es la paz.

Cómo nos descuidemos y sigamos está corriente, nos vamos a terminar matando entre hermanos por defender a unos políticos corruptos, en ambos lados, que han conseguido enfrentarnos  para que nos peleamos entre nosotros y nos olvidemos de cuánto daño nos están haciendo ellos.

#YoNoQuieroUnaGuerraCivil.

Ojalá que tú tampoco.


jueves, 28 de septiembre de 2017

Cataluña y tú.



Es probable que el revolucionarismo propio de la juventud esté ligado a la visión idílica de las cosas, y sus cambios, que propicia la ignorancia; veces los cambios son para peor.

Pocos temas copan la opinión pública como Corea del norte y Cataluña en estos días. Llegando a ser desagradable el bombardeo mediático.

Los medios de comunicación forman la opinión de las mayorías ante las cuales las minorías discrepantes procuran pasar desapercibidas. Pocos querrían hoy pasear rojigualdas por Barcelona o lucir esteladas en Madrid; los resultados quizá puedan ser violentos.

Hace relativamente pocos dias, Ignacio Torreblanca rescataba, para un artículo de prensa, unas palabras del refranero español: "Que nadie se sorprenda por ver a un tonto descuernándose por una idea pues de diez cabezas, nueve embisten y una piensa"

¿Es acaso el destino de la humanidad, en cualquier nivel, en cualquier lugar, reducirlo todo a un conflicto de intereses, definido siempre como un juego de suma cero, donde o ganas o pierdes?

Sin espacios cooperativos de encuentro desde los que superar el enfrentamiento se hace de la confrontación una razón de estado, para unos, exaltados como futboleros, por el estado a conservar, para otros, ilusos como colonizados, ante la nación por crear.

Unos por defender su patria y otros para crear la suya.

Vaya...  y parecíamos un país moderno, europeo, avanzado... pero de nuevo no tardan en aparecer estos odios africanos que nos pinchan la burbuja de la consolidación democrática alcanzada, para algunos tras superar el 23F, para otros el otro día al alcanzar la simbólica cifra de los 40 años de democracia.

Hace 175 años el general Baldomero Espartero, en calidad de regente, bombardeó Barcelona desde el castillo de  Montjuïc para doblegar la rebeldía en la que se había declarado la ciudad.

"Vae victis" = ¡ Ay de los vencidos!.

Me preocupa tanto que quienes estén en posición de acercarse a tal azaña ignoren tal hecho histórico, como que otros, conociéndolo, pretendan obviarlo o sientan, en sus viscerales pulsiones, admiración por repetirlo.

¿Acaso gracias a tal suceso la situación hoy dista de ser parecida?

Como siempre, de la antigua Grecia pueden sacarse algunas observaciones sobre los modos de organización y convivencia, sobre su durabilidad en el tiempo pasado, sus ventajas e inconvenientes.

Durante su mandato al frente de la liga Delo-Atica, Atenas envío cleruquias (envíos de tropas de una ciudad a otra) a las ciudades que pensó oportuno para que intervinieran militarmente en la ciudad si se tomaban decisiones contrarias a sus intereses.

Del comportamiento imperialista de los atenienses el resto de los griegos dió clara protesta y los atenienses trataron de justificarse.

En Esparta no se produjo el fenómeno llamado "sinecismo" por el cual varias aldeas tendían a unirse en un régimen común, tal y como paso en Atenas por providencia gubernativa atribuida al rey Teseo.

Los lacedemonios se gobernaron siempre de forma federada, fueron durante toda su historia azote de tiranos y lograron mantener su patria a salvo por más de doscientos años.

Esparta, al frente de la liga del Peloponeso, ayudaba a sus aliados por la obligatoriedad que implica la dignidad del "hegemón", y termino venciendo a Atenas en la guerra del Peloponeso, aunque después de aquello ambas ciudades nunca fueron las mismas, más bien caricaturas de sí mismas.

Pensemos ahora si 175 años después Espartero y 40 años después de alcanzar ésta democracia, queremos una unión impuesta que pueda durar 70 años o un futuro conjunto por más doscientos años.

Evidentemente, la realidad es más ancha que este post, las posibilidades sobrepasan lo contemplado y el mundo tiene siempre la costumbre de adelantarse a cualquier expectativa, pillándonos desprevenidos.

Esperemos que, despistados, no se nos caiga encima cualquier "muro de Berlín" sin que seamos conscientes de la importancia del momento, cómo casi le pasa a algún Doctor mediático.

De cualquier manera, no perdamos la empatía para aceptar a quienes piensen antagónicamente a nosotros, lo contrario es una espiral de violencia e imposición donde ni el más fuerte, ni el más pequeño, tienen que ser necesariamente "el mejor".

En este caso, los españoles no necesitamos recordar la teoría arcaica del cambio de régimen según Hesiodo o Herodoto para entender la contradicción implícita del castigo divino cuando, compitiendo por el poder, tras una guerra civil, el agente de la injusticia se alza con el premio de la tiranía.

También en Grecia y según Tucidides, arrojando luz sobre tal contradicción, supera el argumento del castigo divino demostrando, sobre respaldo empírico, que la tiranía siempre fue precedida por el aumento de la riqueza, no deja de sorprender que se utilice como eslogan ser tal posición entre las economías de la zona.

Un saludo para todos y mucha suerte
Virtud y Honor.