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lunes, 27 de junio de 2016

26 J - Opinión del día después

Si el PP pretendía gobernar por ser la lista mas votada con 123 escaños, ahora con 137 no va a querer menos.
La otra gran coalición, la opositora, PSOE+UnidosPodemos+C´s resulta harto improbable por la distancia ideológica de los dos "nuevos".

Aunque el PP pretenda gobernar en solitario con el simple apoyo parlamentario para la investidura del PSOE, este, que ha tenido por primera vez el miedo de dejar de ser una de las dos opciones nucleares del bipartidismo frente a Podemos, aunque haya salvado los muebles por esta vez, no creo que vaya a darle el apoyo parlamentario al PP en la investidura y correr el riesgo de pasar a ser percibido por los votantes como cómplice de la opción conservadora del bipartidismo y sea castigado en futura elección, ya si, perdiendo su posición nuclear representando la opción progresista.

Los malos resultados de C´s solo lo pueden dirigir a ser un partido que conjugue pactos, el único éxito posible dado su mal resultado seria articular un pacto de gobierno donde quedara sobrerrepresentado, como los verdes en Alemania que, sino mal recuerdo, con un 10% de los votos lograron 1/3 de los ministerios, pero nuestro país no tiene una cultura democrática que propicie soluciones pactistas.

¿Estará dispuesto Podemos a darle el apoyo parlamentario en la investidura al PSOE para que gobierne en solitario? Si no, ¿Estará dispuesto el PSOE a un gobierno de coalición con Podemos a precio de vicepresidencia? y en base a ello, de darse cualquiera de las dos opciones, suman 156 escaños que, sin contar con C´s, siguen necesitando el apoyo parlamentario para la investidura de los nacionalistas, aunque los números les darían y sin los nacionalistas y con C´s, también, amén de lo difícil de ésta opción; el nivel de la cultura política democrática no lo propicia.
Quizá hay mas animales de poder entre muchos de nuestros representantes que demócratas convencidos dispuestos a pactar para gobernar por el bien de España. Personalmente me alegra lo parecido de este resultado al anterior, si bien antes escurrir el bulto y evitar pactar gobiernos por aspirar a gobernar en solitario fue la principal opción de los principales partidos, ahora, lo mismo, no vale como solución, o si, pero estaría bien que no y nos sorprendieran siendo capaces de articular algún gobierno en coalición, que nunca lo hemos tenido mas allá del apoyo a la investidura y seguro que tanto representantes como electores aprendemos mucho de la experiencia a la danesa en cultura democrática mientras se profundiza en la separación de poderes, en tanto el ejecutivo esta dividido y en estrecha colaboración y control unos de otros, la eficiencia podría verse afectada, seria un riesgo a controlar pero no un impedimento insuperable; habiendo cultura política y vocación democrática, no.

La cuestión es si la hay. ¿Determinara el PSOE de Susana Diaz el apoyo parlamentario al PP para la investidura?
¿o lo hará el PSOE de Pedro Sanchez que dice que ni apoyara ni se abstendrá en la investidura de Rajoy? De cualquier manera el PSOE empieza a transitar por tierra de nadie, no se hasta donde tendrá recorrido el afán presidencialista de un candidato cuando lo que está en cuestión es el papel central de su partido en el escenario político.
Aún así, gobierno en funciones del PP puede que quede para rato, tanto como los egos del resto les quieran brindar.

martes, 19 de abril de 2016

Tan distinto ... Tan igual.

Si analizamos las formaciones políticas actuales desde el plano micro "en lo individual de cada partido" veríamos serias diferencias en muchísimos aspectos, rápidamente acudiríamos a la ideología y empezariamos a posicionarlos en el continuum de un lado al otro pasando por el centro; donde todos intentan aparentar estar para tratar de alcanzar el máximo voto posible.

Así, los encuadrariamos como:
(Podemos - PSOE - C's - PP)

El mas al oeste "Podemos", buscará evitar posicionarse evidentemente como izquierda, por evitar el rechazo de un imaginario colectivo completamente entrenado en el plano cultural, a nivel intergeneracional,  para repudiar al socialismo/comumismo/republicanos desde épocas dictatoriales y remarcado doblemente en guerra fría.  Así, estos, tratan de redefinir el lenguaje utilizado para clasificarlos apelando a una suerte de centro tridimencional "izquierda,derecha,arriba y abajo" demasiado "liquido",  trayendo una especie de amor multiforme al plano de la política.

A su lado, a la derecha, el PSOE, cómodo con su posición de centro-izquierda, no necesita preocuparse tanto de tal imaginario, como partido histórico del bipartidismo reciente su mayor preocupación debe ser la fuga de votos que la anterior formación nombrada, emergente, les roba; junto al propio afán de alcanzar un poder que el pasado reciente les augura al turno.

Por su otro lado, y es que realmente el PSOE ha sido rodeado de emergentes, se encuentra Ciudadanos. Un partido de centro-derecha, que también se encuentra cómodo con tal definición. Representan los ideales del liberalismo social, según se venden, aunque para no pocos es percibido como una marca blanca del PP que carece de un pasado, y por ende de un pasado corrupto, que le permite contrapesar la emergencia del amor liquido tridimensional y produce que el voto de castigo a las formaciones hegemonicas del bipartidismo anterior sean repartidos entre ambas formaciones emergentes; evidentemente de desigual manera.

A la derecha de este, y de todos, el PP.
También gusta de coquetear con el centro.
Independientemente de lo perverso que esto pueda parecer, también es consciente de que gana el que recibe mas votos y venderse puramente de derechas, o muy de derechas, les resta una gran parte de votantes, que necesita como todos, para alcanzar una mayoría absoluta.

Así, tan breve y simplonamente definidos, podemos alcanzar a distinguir importantes diferencias que van desde lo social a lo individual, desde la izquierda a la derecha, desde el violeta al azul.

En el plano micro cada partido es diferente al anterior y , en la medida que les va el poder en ello, plantean a sus competidores de la forma mas distante posible, procurando que el votante los distinga bien y acuse a su competidor de sus errores y fallos.

Pero... ¿Que pasaría si nos alejamos un poco de la perspectiva micro y nos vamos a la macro?

Entonces es posible que veamos a las dos formaciones políticas anteriores "PSOE-PP" siendo sucedidas por las dos formaciones políticas emergentes "Podemos-C's".

Las opciones conservadora y progresista, que llevan protagonizando el escenario político español desde las primeras décadas del siglo XIX, se relevan así garantizando su hegemonía de poder.

Veríamos una sustitución a dos velocidades, mas acelerada en la vía progresista y mas lenta en la vía conservadora, como es natural en la propia lógica ideológica que los abarca.

Veríamos a los liberales y a los socialdemócratas sucediéndose a si mismos, por mas que en el plano micro este planteamiento parezca erróneo, en el plano macro cobra todo su sentido.

Llegados a esta parte me es imposible no recordar, de la asignatura de Historia Política y Social de España, lo frustrante que fue tantas veces, véase la misma caída del antiguo régimen y la sociedad resultante de la constitución gaditana de 1812, o, sin ir tan lejos, las espectativas frustradas de las ambiciosas reformas agrarias azañistas que poco tiempo después causaron una frustración importante, caldo de cultivo del desafío campesino a la legitimidad de la república, por aquellos que pensaron que el cambio político traería consigo un verdadero cambio social; esto no suele pasar.

Las expectativas nos traicionan constantemente.

Cuando veo la, vaya usted a saber si merecida o no, critica constante a los lideres de alguna de las formaciones emergentes, relacionándolos con peligros serios y severos para nuestra vida y país, no puedo evitar sonreír acordandome de la creación de UCD en respuesta a un tal Isidoro y su partido, rojo y peligroso, que llevarían el país a la hecatombe.

Y ahí ven al país y al Isidoro, el abogado laboralista que acabo siendo asesor de una gran fortuna y trabajando para think-tanks.

No me extrañaria en absoluto que nuestro nuevo Isidoro terminara siendo otro Gardfield pues las instituciones moldean, y mucho.

El enfoque de investigación del nuevo institucionalismo da cuenta de ello, las instituciones medían entre el poder y el resultado politico, condicionándolo en gran medida.
Según como los miremos, de cerca o de lejos, en lo micro o en lo macro, lo veremos tan distinto y , a la vez, tan igual.